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Los pastelitos de chocolate son pura tentación: deliciosos, con diferentes capas y saciantes. Estos que le presentamos tienen un bizcocho esponjoso y una crema de chocolate sedosa: disfrute de la intensidad en cada bocado. ¡Pero un buen postre no puede terminar ahí! El maridaje adecuado realza el dulzor, equilibra la intensidad y culmina la experiencia. El chocolate es el protagonista de esta receta y la guinda final es el maridaje: un vino de Oporto, acompañante atemporal.
Los maridajes de éxito suelen compartir las siguientes características:
Por eso los vinos fortificados, algunos destilados y los vinos de postre intensos funcionan tan bien con los postres con base de chocolate. Suavizan cualquier intensidad excesiva, realzan las notas del cacao y alargan el final de boca.
Entre esas opciones, hay un maridaje que sobresale por su armonía y su tradición.
una pareja eterna
La tradición de terminar con un vino de Oporto es todo un clásico y eso no nos sorprende. Su dulzor natural, el carácter envolvente y las capas de notas afrutadas lo convierten en el maridaje ideal para los postres con chocolate.
Si lo marida con un pastel de chocolate, el vino de Oporto realza la profundidad del cacao a la vez que ofrece equilibrio y contraste. La intensidad del vino refleja la textura del postre mientras que el dulzor envuelve las notas más oscuras y amargas. El resultado: un maridaje que es placentero, reconfortante y completo.
Esta combinación no solamente incide en la complejidad, sino también en el deleite. Un pastel de chocolate y una copa de vino de Oporto crean un instante que le invitan a relajarse y a disfrutar un ratito más de la sobremesa.
Ingredientes
Para la masa:
Para el glaseado:
Nata de chocolate:
Para la decoración y el relleno:
Crema de chocolate
Trocee el chocolate negro y viértalo en un bol. Caliente la nata brevemente, viértala sobre el chocolate y mezcle hasta obtener un resultado homogéneo. Deje enfriar durante al menos 12 horas.
Bases
Precaliente el horno a 150 °C. Derrita la cobertura de chocolate negro al baño maría. Bata la mantequilla con la sal y el azúcar glas. Separe las yemas de las claras y añada las yemas y el chocolate derretido a la mezcla de mantequilla.
Mezcle la harina y el polvo de hornear e incorpórelo a la masa. Bata las claras a punto de nieve añadiendo gradualmente el azúcar glas. A continuación, añádalo a la mezcla. Extienda sobre una bandeja de horno, hornee durante 15 minutos y deje enfriar. Corte pequeñas bases redondas.
Glaseado y montaje
Triture las frambuesas con el azúcar glas y cuele la mezcla. Derrita la cobertura de chocolate con leche con la nata y la pulpa de las frambuesas. Monte la crema de chocolate hasta que esté firme. Unte las bases con glaseado, cubra con la crema y las bayas y termine con las decoraciones.
Sirva estos pastelitos de chocolate como postre y marídelos con una copa de vino de Oporto. La intensidad del postre y la calidez del vino se juntarán para crear un instante de placer, calma y satisfacción.
Porque a veces, los mejores finales son los más sencillos: chocolate con el maridaje perfecto.
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